Cayendo bajo
16:11 Posted In Cumpleaños feliz , diario de una madre desesperada , mi marido. Edit This 0 Comments »
Uno no sabe cuan bajo puede caer hasta que victima del "estrés" confiscas los aguinaldos de la última fiesta infantil a tus hijos y acabas con ellos en un ataque de "estrés"...
Después de lo que defino como estrés post traumático con dolor de panza por tantas golosinas comprobé y recordé que el mazapán del trébol es delicioso más que el de la rosa, que no hay nada como un duvalin, ya que las nucitas son puras y viles imitaciones, que los motitas ya no existen, que los totis son el demonio mismo de enviciamiento, pero que nada como los fabulosos Cazares. Que no hay nada como mezclar el chamoy liquido con los polvitos, aunque mi marido (por fin va a resultar su herramienta de búsqueda!) me vea con cara de asco por comer pintura con azúcar. Que los frutsis abiertos por abajo son un lujo que esta generación no disfrutara...
Quise, al organizar la fiesta de Sofía, ser de esas madres que en vez de poner dulces en las piñatas y aguinaldos de sus hijos solo ponen juguetitos de plástico ( no violentos of course) Pero odio que les entreguen esos aguinaldos a mis hijas por que no puedo disfrutar del botín goloso y suculento... me rendí en los brazos de los hershyes miniatura, mazapanes, gomas de mascar de sabores inexistentes como el morado estrambótico o el azul galáctico, y trate por todos los medios de convencer a mi primogénita de incluir algunos dulces con chilito, pero nada, a ella esas porquerías no le van (aun ...aun ..jajjaja) Al final de la fiesta cuando el último niño fue entregado, vi con ojos delirantes como sobraban bolsitas de aguinaldos...Mi marido se ofreció a escondérmelos para evitar mi rapiña, cosa que rechace con cara de indignación y ojos volteados hacia arriba ¡Como si no pudiera auto controlarme! ¡Por favor! (Así poniendo cara de Guille el de Mafalda)
Después de varios episodios dramáticos cuando mi marido. Mi marido me ve con mirada reprochadora y hace su "Hummm!" cuando ve mi lengua pintada de azul galáctico, rastrea los polvitos acidulces que caen culpándome al lado de donde he estado, o sale por el bolsillo de mis jeans una (S) envoltura (s) aun crujiente (s) de algún chocolatín... es
Después de unos días de inmensa culpa he regalado los restos a la piñata de campanita de la fiesta de su amiguita...
Ahora solo resta entrenarlas bien en el arte de las piñatas, por que es sabido que los niños son como cavernicolitas, se avientan así nomas a lo bruto, pero las niñas, las niñas somos otra historia, tenemos otras mañas y artes sutiles que hay que promover y cultivar desde tierna edad. Como el uso de la falda para tapar los dulces ¿por que creen que las los vestidos son tan recurrentes en las fiestas ?
Si, estoy loca, lo sé. Mi marido lo sabe, mis hijas lo empiezan a intuir, mis padres se resignan .
Yo lo acepto, me he aprovechado de la sana y pura vigilancia del padre de mis solecitos en torno a los dulces, el los retira de las boquitas y manitas ansiosas de las niñas en pro de su alimentación y yo los recibo para "Guardarlos" hipócritamente, calladamente y los devoro!
Si, eso es caer bajo. Eso y estoy delirando con un ataque hipoglusemico.
Después de lo que defino como estrés post traumático con dolor de panza por tantas golosinas comprobé y recordé que el mazapán del trébol es delicioso más que el de la rosa, que no hay nada como un duvalin, ya que las nucitas son puras y viles imitaciones, que los motitas ya no existen, que los totis son el demonio mismo de enviciamiento, pero que nada como los fabulosos Cazares. Que no hay nada como mezclar el chamoy liquido con los polvitos, aunque mi marido (por fin va a resultar su herramienta de búsqueda!) me vea con cara de asco por comer pintura con azúcar. Que los frutsis abiertos por abajo son un lujo que esta generación no disfrutara...
Quise, al organizar la fiesta de Sofía, ser de esas madres que en vez de poner dulces en las piñatas y aguinaldos de sus hijos solo ponen juguetitos de plástico ( no violentos of course) Pero odio que les entreguen esos aguinaldos a mis hijas por que no puedo disfrutar del botín goloso y suculento... me rendí en los brazos de los hershyes miniatura, mazapanes, gomas de mascar de sabores inexistentes como el morado estrambótico o el azul galáctico, y trate por todos los medios de convencer a mi primogénita de incluir algunos dulces con chilito, pero nada, a ella esas porquerías no le van (aun ...aun ..jajjaja) Al final de la fiesta cuando el último niño fue entregado, vi con ojos delirantes como sobraban bolsitas de aguinaldos...Mi marido se ofreció a escondérmelos para evitar mi rapiña, cosa que rechace con cara de indignación y ojos volteados hacia arriba ¡Como si no pudiera auto controlarme! ¡Por favor! (Así poniendo cara de Guille el de Mafalda)
Después de varios episodios dramáticos cuando mi marido. Mi marido me ve con mirada reprochadora y hace su "Hummm!" cuando ve mi lengua pintada de azul galáctico, rastrea los polvitos acidulces que caen culpándome al lado de donde he estado, o sale por el bolsillo de mis jeans una (S) envoltura (s) aun crujiente (s) de algún chocolatín... es
Después de unos días de inmensa culpa he regalado los restos a la piñata de campanita de la fiesta de su amiguita...
Ahora solo resta entrenarlas bien en el arte de las piñatas, por que es sabido que los niños son como cavernicolitas, se avientan así nomas a lo bruto, pero las niñas, las niñas somos otra historia, tenemos otras mañas y artes sutiles que hay que promover y cultivar desde tierna edad. Como el uso de la falda para tapar los dulces ¿por que creen que las los vestidos son tan recurrentes en las fiestas ?
Si, estoy loca, lo sé. Mi marido lo sabe, mis hijas lo empiezan a intuir, mis padres se resignan .
Yo lo acepto, me he aprovechado de la sana y pura vigilancia del padre de mis solecitos en torno a los dulces, el los retira de las boquitas y manitas ansiosas de las niñas en pro de su alimentación y yo los recibo para "Guardarlos" hipócritamente, calladamente y los devoro!
Si, eso es caer bajo. Eso y estoy delirando con un ataque hipoglusemico.

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